martes, 14 de noviembre de 2017

¿Cuándo desapareció esa parte de mi?

Para poder construir hueso nuevo debes destruir otro viejo. Es la ley fundamental para tener un hueso y crecimiento sano. No son procesos aislados, se mandan señales uno a otro, van juntos de la mano. Constantemente, nos renovamos. Nos desprendemos de viejas costumbres que ya no nos sostienen para mantener el peso de otras recién adquiridas. Nos deshacemos de lo que ya no nos sirve, lo que creemos no necesitaremos más. En ocasiones, ni siquiera está en nuestra mano tomar esa decisión, ni tampoco sabemos cuándo se transformó todo. Cada año, un 10% del hueso es renovado sin que nos demos cuenta de nada, no nos duele, no notamos el cambio, mientras ocurre nos sentimos exactamente igual.
Lo mismo pasa con nuestro ADN, nuestra señal de identidad se reescribe, hace copias de sí misma constantemente y en el camino va perdiendo información, aunque nosotros creamos que no hemos cambiado nada en absoluto.
Entonces, ¿cuál es el problema de la renovación? Que es lento y casi imperceptible, y mientras construyes hueso nuevo no sabes en qué parte de tu cuerpo se estará destruyendo algo, no hasta que desparece por completo. ¿Quién sabe si nos estaremos quedando con lo superfluo y, entretanto, habremos tirado algo importante?
Y te preguntas, ¿podré vivir sin esa parte de mi?
A mi personalmente, me gusta creer que la naturaleza es sabia y nos hace avanzar con lo imprescindible.

domingo, 8 de octubre de 2017

"Que entre lo bueno y salga lo malo"

Somos una renovación constante. Nuestras células intercambian sustancias, cambian oxígeno por dióxido de carbono, se deshacen de todo lo que no necesitan para dejar paso a lo que precisan para existir.
Necesitamos respirar aire nuevo a diario y desprendernos del que ya hemos gastado. Inspirar y espirar. Que entre lo bueno y salga lo malo. Que todo fluya y nada influya.


- Ventilación, difusión y perfusión -

Cuando un alveolo no recibe O2 nuevo se dice que no ventila. No está haciendo intercambio alguno, puede sonar brusco pero, se está ahogando en su propia basura. Si no recibe aire nuevo, todo lo demás no sirve para nada. Esto es el desencadenante para una vasoconstricción, fuera de la medicina, es igual que cortar el grifo. Cuando esto ocurre, nuestro cuerpo redistribuye la sangre al resto de alveolos que sí están funcionando, centra todas sus energías, no en luchar contra lo pasado, sino en mantener lo nuevo.


Lo mismo ocurre en nuestra vida. A veces, un cambio de aire puede transformarnos. Ventilar la habitación, sacudir el polvo, abrir la ventana tras el cierre de una puerta. Cambiar de aires nos recompone. En algunos momentos, resulta crucial.

Y allí donde haya buen flujo y corra bien el aire, he aprendido, es donde uno tiene que estar.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Solo nos falta voluntad

Tu cuerpo no se va a mover hasta que tú no le digas que lo haga. Tus pies no pueden dar un paso hacia delante por sí solos. Ni retroceder en una decisión tomada, no salvo que le llegue esa señal.

Cualquier movimiento voluntario, por pequeño que sea, tiene su origen en el cerebro. Dar la mano, correr 5 minutos más, hacer un esfuerzo por estudiar la última página, mandar un mensaje, pronunciar las palabras correctas...Cualquier gesto que se te ocurra.
Es puramente fisiológico. Recibimos señales que producen respuestas "todo o nada". Si esos impulsos son lo suficientemente fuertes como para pasar nuestro umbral, le diremos a nuestros músculos que se muevan. Reaccionaremos. O lo que es lo mismo, cada uno de nuestros movimientos nace de la voluntad de dar ese paso.


Piénsalo, si algo es lo suficientemente importante debería ser "todo o nada". Seguimos la ley del mínimo esfuerzo de forma natural, somos lo suficientemente inteligentes como para gastar la mínima energía posible. Así que, cuando damos un paso al frente, cuando tus músculos se esfuerzan por algo, solo lo hacen porque resulta vital. 

Y por ende, cada excusa que ponemos para justificar los pasos que no dimos son puntos ciegos a los que mirar, porque sabemos que no podemos autoengañarnos. 

Que "podríamos haberlo hecho, pero no" 

Que sólo nos faltó el ímpetu de dar ese salto, de ver hasta donde nos lleva el camino elegido, de proteger algo en lo que creemos. 
El tesón para arrepentirnos sobre una elección que parecía la correcta, el anhelo de disfrutar de las vistas desde la cima, de llegar hasta donde nos lo proponemos. 
Si te dijera que un solo gesto, un mínimo movimiento hubiese marcado la diferencia, ¿no habría merecido la pena?

La próxima vez que nos encontremos ante la  decisión de hacer algo o no hacerlo, solo deberíamos recordar que cada parte de nosotros estaría dispuesta a dar lo mejor y conseguirlo. Nosotros solo tenemos que quererlo, basta un solo pensamiento para ponernos en marcha.

sábado, 4 de febrero de 2017

Será que conviene...

Por si un día me buscas sin saber qué es lo que queda. Y viceversa

Si vas a buscarme, no pongas el punto de mira en esa persona. No recibirás de ella lo que una vez tuviste. Bueno y malo. Al menos, no todo lo que yo pude aportarte.
Si caes en el error de hacerlo, verás que es demasiado frustrante ser ciego ante otras virtudes, por querer encontrar los antiguos patrones que, tiempo atrás, nos hicieron algo más que felices.
Así que si vas a buscarme, no es en ella donde me encontrarás.
Si vas a buscarme, si la decisión que has tomado es mantener lo poco, o lo mucho (el agua no cala igual para todo el mundo) que quede de mi en tu vida… No lo pierdas husmeando en vidas ajenas. Nadie debería cargar con la culpa de no ser alguien que no es.


Busca mis gestos, mis caricias, virtudes y buenas costumbres en Ti. Busca y rebusca. Mi risa rompiendo la barrera del sonido a más de 65 decibelios, registrada en la banda sonora que ponía un toque de optimismo a tus mañanas. Explora mentalmente el mapa emocional donde están mis intentos de arrojar luz en tus temores. Examina cada parte de tu cuerpo hasta encontrar los 10 puntos gatillo. Son zonas muy localizadas, en tejidos musculares, marcadas por el roce que los demás nos hacen. Palparlas,  es  como apretar el botón que dispara los escalofríos que tu piel recuerda de mis muestras de cariño. Constituyen el molde de los abrazos que nos dimos.

Busca todas las piezas, hasta encajar los bordes de tu puzzle existencial. Resuelve tus incógnitas personales y haz el esfuerzo de mantenerlas al margen de la historia que ahora comiences. Si por destino o casualidad, te falta la pieza que solo una madre encontraría, pide ayuda. 
No todo aquel que deambula está perdido. 
Pregúntate a ti mismo, al cielo, al mar o a quien sea que pueda darte la respuesta, en forma de aquella pieza que te faltó. Cachea a tu sombra de arriba abajo y a la adversa. Busca en ella mis errores, mis fallos malintencionados y la habilidad especial de arruinarlo en el mejor momento. Que todos somos humanos y ese es uno de los puntos que las personas tenemos en común:                              
 Equivocarnos


No los tiñas con el filtro del reproche, si algo es cierto es que las erratas que cometemos no pueden ser peores, pero en su día se hicieron creyendo en la que fuese la mejor de las opciones. 
Déjalos como daños colaterales
Los tropiezos son lecciones que aprendemos, por permitir que el ritmo de nuestros pasos lo marque el pie del que cojeamos. Cada cual sabe cuál es su talón de Aquiles. Lo verdaderamente importante, es tener la certeza de que dimos el máximo en algunos tramos del camino. Y todo se pudo.


Búscame en tu interior. Tan profundo como ésta frase. La persona en la que nos convertimos se lo debemos a los matices que los demás nos dejan. Gracias a los valores y creencias a las que nos acercan, poco a poco nos transformamos en quien somos realmente. Por eso, búscame en la persona que eres ahora, porque a pesar de la distancia en el espacio y en el tiempo, es ahí donde se encuentra el lugar donde una vez fuimos
Así, sin más explicaciones que la que queda entre dos que se quieren de veras.

El afecto es uno de los pocos frutos en esta vida, que si se ha cultivado bien, nunca se pierde. Cambian las formas en las que se manifiesta. Y la manera en que lo haga, ten por seguro que será que conviene